Hay que ser coherentes con las órdenes que damos...
Publicado: Lun Abr 16, 2012 9:39 pm
“Hay que ser coherentes con las órdenes que damos a los cachorros”
FUENTE: ARGos, 06/03/2012 - Web AEEC
Se debe aprovechar el periodo de sensibilización para enseñar las conductas adecuadas.
En su presentación la Dra. Rachel Casey ha enumerado algunos consejos básicos que el veterinario debería proporcionar al futuro propietario de un cachorro para evitar problemas de comportamiento cuando alcance la madurez.
Haciendo honor al viejo refrán de “más vale prevenir que curar”, Rachel Casey ha señalado la importancia de que los cachorros tanto de perro como de gato aprendan desde muy temprano una serie de conductas que les resultarán fundamentales para convivir con las personas.
“Lo que todo dueño debe saber para prevenir problemas de conducta en su cachorro o gatito” era el título de esta interesante ponencia que Casey iniciaba explicando las ventajas de la educación temprana:
1. Reducir el riesgo de desarrollar conductas relacionadas con el miedo.
2. Identificar las necesidades del animal y saber dirigir su comportamiento.
3. Reducir la ansiedad que puedan manifestar los animales frente a las personas.
4. Capacitar a las mascotas para que aprendan a regular su propio comportamiento.
Para conseguir esto hay que tener en cuenta los siguientes puntos:
- Socialización.
- Cómo valoran las cosas los cachorros.
- Hacer que el entorno sea predecible para que los animales aprendan lo que quieren de ellos las personas.
- Autocontrol.
Socialización
Mediante la socialización los cachorros aprenden además de la relación entre congéneres, la relación que se establece con el entorno físico (cómo conseguir los objetos, etc.). Es algo más amplio que únicamente la experiencia social. Casey se ha centrado en el periodo posnatal de socialización, el periodo sensible, propio de las especies altriciales que nacen en un estado no totalmente desarrollado. El desarrollo neurológico posnatal de estas especies es muy significativo. De este modo, se pueden adaptar al entorno, su cerebro se ve influido por el ambiente en el que han nacido, lo cual hace que estos individuos sean muy adaptables.
Su función biológica consiste en el desarrollo locomotor y otras habilidades, como la de alejarse del perímetro de seguridad de la madre y empezar a enfrentarse al temor y a la novedad.
En perros este periodo sensible se produce entre las 4 y las 12 semanas de vida. Casey ha señalado que estudios recientes indican que las conductas de miedo en el cachorro se dan a las 8 semanas. En gatitos este periodo es anterior a las 8 semanas.
Este periodo de socialización se traduce en la práctica en que el cachorro cuando sea adulto tendrá que acostumbrarse al ruido de la lavadora, al de la televisión, a los viajes, etc. Por lo tanto cuanto antes se le habitúe a todas estas situaciones antes aprenderá a asociarlas con la normalidad. Los propietarios deben coger a los cachorros, levantarlos, acariciarles las patas, inspeccionar los ojos, oídos, etc. También hay que introducir collares, arneses, etc. y ponerlos en contacto con otras especies.
Del mismo modo deben aprender los cachorros que el aislamiento social es algo normal (si bien ellos siempre buscan el contacto social). Esto se les debe enseñar de forma gradual.
Las consecuencias de este periodo consisten en que se haga compatible el entorno precoz con el doméstico, es decir, que el cachorro sepa que ambas experiencias se corresponden.
Conducta dirigida
Durante el periodo de sensibilización también aprenden qué es importante y cómo lograr cosas. Lo que el animal necesita son cosas de importancia biológica como la comida o la bebida y estas cosas aumentan de valor si se les limita el acceso a las mismas. Por otro lado las cosas que el animal quiere se le deben enseñar por medio del aprendizaje, el propietario ha de predecir su necesidad. Por ejemplo, los perritos deben aprender cómo y cuándo alcanzar sus necesidades: no han de estar ansiosos por la comida, sino que deben aprender que el alimento es ilimitado y que se le ofrecerá cuando estén sentados y calmados.
Casey ha citado el ejemplo del desarrollo del juego en el gato, aspecto básico en su comportamiento como depredador. Se le deben ofrecer juguetes alejados del cuerpo, es decir, nada de poner los dedos por debajo de la mesa, ni los pies, ya que cuando sean mayores esta conducta puede desembocar en agresividad. Se le deben ofrecer muchos juguetes y variados, es decir, se le debe dar lo que necesita, pero se lo indica el propietario.
Ser siempre consecuente
Este punto ha sido quizá el que Casey ha remarcado más y ha puesto como ejemplo las personas que cuando están tranquilas y relajadas dejan subir al animal al sofá, por lo que el cachorro aprende que esto es bueno. Sin embargo si lo intentan de nuevo al volver de la calle con las patas sucias y el propietario se lo impide y le riñe, el animal no entenderá porque frente a la misma situación lo tratan diferente. Él no es consciente de que tiene las patas sucias, sólo de que su propietario ha actuado de una forma inesperada.
De este modo un dueño inconsistente puede crear un conflicto emocional en el animal. ¿Qué hace el perro? Se pone a la defensiva por la ansiedad de no saber a qué atenerse. Por eso es tan importante la congruencia: cuando el animal aprende algo ya tiene la expectativa de que eso mismo va a suceder de nuevo. Toda desviación de esta indicación aumenta los niveles de ansiedad y frustración y las consecuencias son: intentarlo una y otra vez, cambiar de conducta, agresión, conductas compulsivas o de desplazamiento.
Los animales ha de aprender a controlar su propia conducta
Los cachorros deben aprender a controlar su conducta en diferentes situaciones. De este modo se reduce su ansiedad y la dependencia de sus propietarios y además, le proporciona confianza a través del control del ambiente.
¿Cómo ofrecer estos consejos?
Casey ha comentado que se pueden realizar consultas en el veterinario antes de comprar un perro, también se pueden ofrecer estos consejos durante la visita de la primera vacuna. Sin embargo, en Gran Bretaña es habitual que existan clínicas donde se den clases específicas de socialización a los perritos y seminarios para propietarios de gatitos. En ellos se les ofrece métodos de entrenamiento en los que se insiste en la necesidad de ser coherentes, se enseña el valor de las recompensas para el adiestramiento y se corrigen ideas preconcebidas o erróneas.
FUENTE: ARGos, 06/03/2012 - Web AEEC
Se debe aprovechar el periodo de sensibilización para enseñar las conductas adecuadas.
En su presentación la Dra. Rachel Casey ha enumerado algunos consejos básicos que el veterinario debería proporcionar al futuro propietario de un cachorro para evitar problemas de comportamiento cuando alcance la madurez.
Haciendo honor al viejo refrán de “más vale prevenir que curar”, Rachel Casey ha señalado la importancia de que los cachorros tanto de perro como de gato aprendan desde muy temprano una serie de conductas que les resultarán fundamentales para convivir con las personas.
“Lo que todo dueño debe saber para prevenir problemas de conducta en su cachorro o gatito” era el título de esta interesante ponencia que Casey iniciaba explicando las ventajas de la educación temprana:
1. Reducir el riesgo de desarrollar conductas relacionadas con el miedo.
2. Identificar las necesidades del animal y saber dirigir su comportamiento.
3. Reducir la ansiedad que puedan manifestar los animales frente a las personas.
4. Capacitar a las mascotas para que aprendan a regular su propio comportamiento.
Para conseguir esto hay que tener en cuenta los siguientes puntos:
- Socialización.
- Cómo valoran las cosas los cachorros.
- Hacer que el entorno sea predecible para que los animales aprendan lo que quieren de ellos las personas.
- Autocontrol.
Socialización
Mediante la socialización los cachorros aprenden además de la relación entre congéneres, la relación que se establece con el entorno físico (cómo conseguir los objetos, etc.). Es algo más amplio que únicamente la experiencia social. Casey se ha centrado en el periodo posnatal de socialización, el periodo sensible, propio de las especies altriciales que nacen en un estado no totalmente desarrollado. El desarrollo neurológico posnatal de estas especies es muy significativo. De este modo, se pueden adaptar al entorno, su cerebro se ve influido por el ambiente en el que han nacido, lo cual hace que estos individuos sean muy adaptables.
Su función biológica consiste en el desarrollo locomotor y otras habilidades, como la de alejarse del perímetro de seguridad de la madre y empezar a enfrentarse al temor y a la novedad.
En perros este periodo sensible se produce entre las 4 y las 12 semanas de vida. Casey ha señalado que estudios recientes indican que las conductas de miedo en el cachorro se dan a las 8 semanas. En gatitos este periodo es anterior a las 8 semanas.
Este periodo de socialización se traduce en la práctica en que el cachorro cuando sea adulto tendrá que acostumbrarse al ruido de la lavadora, al de la televisión, a los viajes, etc. Por lo tanto cuanto antes se le habitúe a todas estas situaciones antes aprenderá a asociarlas con la normalidad. Los propietarios deben coger a los cachorros, levantarlos, acariciarles las patas, inspeccionar los ojos, oídos, etc. También hay que introducir collares, arneses, etc. y ponerlos en contacto con otras especies.
Del mismo modo deben aprender los cachorros que el aislamiento social es algo normal (si bien ellos siempre buscan el contacto social). Esto se les debe enseñar de forma gradual.
Las consecuencias de este periodo consisten en que se haga compatible el entorno precoz con el doméstico, es decir, que el cachorro sepa que ambas experiencias se corresponden.
Conducta dirigida
Durante el periodo de sensibilización también aprenden qué es importante y cómo lograr cosas. Lo que el animal necesita son cosas de importancia biológica como la comida o la bebida y estas cosas aumentan de valor si se les limita el acceso a las mismas. Por otro lado las cosas que el animal quiere se le deben enseñar por medio del aprendizaje, el propietario ha de predecir su necesidad. Por ejemplo, los perritos deben aprender cómo y cuándo alcanzar sus necesidades: no han de estar ansiosos por la comida, sino que deben aprender que el alimento es ilimitado y que se le ofrecerá cuando estén sentados y calmados.
Casey ha citado el ejemplo del desarrollo del juego en el gato, aspecto básico en su comportamiento como depredador. Se le deben ofrecer juguetes alejados del cuerpo, es decir, nada de poner los dedos por debajo de la mesa, ni los pies, ya que cuando sean mayores esta conducta puede desembocar en agresividad. Se le deben ofrecer muchos juguetes y variados, es decir, se le debe dar lo que necesita, pero se lo indica el propietario.
Ser siempre consecuente
Este punto ha sido quizá el que Casey ha remarcado más y ha puesto como ejemplo las personas que cuando están tranquilas y relajadas dejan subir al animal al sofá, por lo que el cachorro aprende que esto es bueno. Sin embargo si lo intentan de nuevo al volver de la calle con las patas sucias y el propietario se lo impide y le riñe, el animal no entenderá porque frente a la misma situación lo tratan diferente. Él no es consciente de que tiene las patas sucias, sólo de que su propietario ha actuado de una forma inesperada.
De este modo un dueño inconsistente puede crear un conflicto emocional en el animal. ¿Qué hace el perro? Se pone a la defensiva por la ansiedad de no saber a qué atenerse. Por eso es tan importante la congruencia: cuando el animal aprende algo ya tiene la expectativa de que eso mismo va a suceder de nuevo. Toda desviación de esta indicación aumenta los niveles de ansiedad y frustración y las consecuencias son: intentarlo una y otra vez, cambiar de conducta, agresión, conductas compulsivas o de desplazamiento.
Los animales ha de aprender a controlar su propia conducta
Los cachorros deben aprender a controlar su conducta en diferentes situaciones. De este modo se reduce su ansiedad y la dependencia de sus propietarios y además, le proporciona confianza a través del control del ambiente.
¿Cómo ofrecer estos consejos?
Casey ha comentado que se pueden realizar consultas en el veterinario antes de comprar un perro, también se pueden ofrecer estos consejos durante la visita de la primera vacuna. Sin embargo, en Gran Bretaña es habitual que existan clínicas donde se den clases específicas de socialización a los perritos y seminarios para propietarios de gatitos. En ellos se les ofrece métodos de entrenamiento en los que se insiste en la necesidad de ser coherentes, se enseña el valor de las recompensas para el adiestramiento y se corrigen ideas preconcebidas o erróneas.